La gigante de Alphabet, Google, ha anunciado hace unos días que están planeando eliminar las Cookies de terceros en dos años con el motivo de mejorar la privacidad y poder competir en seguridad con algunos navegadores como Firefox y Safari. Esto supone un antes y un después en la navegación de Google, ya que es habitual encontrarse con mensajes que informan del uso de cookies y muchas firmas de publicidad se verán afectadas al no disponer de esta información.

Las cookies podemos decir que son archivos que se almacenan en el ordenador y contienen información. Estas cookies están destinadas a mejorar la experiencia de navegación, ahorrando tiempo para muchos procesos que se hacen por internet.

Aunque hay una gran variedad de cookies (de rendimiento, de geolocalización, de publicidad…) realmente existen dos tipos dos muy diferenciadas: las propias y las cookies de terceros. Lo más lógico es que cuando entramos a una página web, ésta advierta de qué tipo de cookies se van a almacenar por estar navegado en ese sitio. Generalmente, el almacenamiento es tanto de cookies propias como de cookies de terceros. Ambas poseen diferencias muy claras que puedes descubrir en este artículo.

 

Diferencias principales entre las cookies propias y las de terceros

Las cookies propias son aquellas que se generan por la propia página web en la que se esté navegando y tienen como objetivo mejorar la experiencia de navegación. En este grupo podemos mencionar las cookies de inicio de sesión, las de personalización o las de preferencia.

Por otro lado, están las cookies de terceros, que son las que Google quiere eliminar. Estas cookies están generadas por proveedores externos a la página web, siendo también muy variadas. Podemos encontrarnos datos estadísticos, gustos de los usuarios, etc.  Este tipo de cookies es muy utilizado por diversas redes sociales. Por eso, su eliminación puede afectar de forma importante a la publicidad relacionada que se hace hoy en día.